Superpapis de Corazón

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miércoles, 26 de agosto de 2020

CÓMO CELEBRAMOS EL 4º CUMPLEAÑOS DEL DUENDECILLO

 

El Duendecillo cumple los años el 4 de agosto. Este año ha cumplido 4 años. Curiosamente, hasta ahora no le había importado demasiado lo de cumplir años, pero como ya saben los entendidos, entramos en una edad en la que necesitan sentirse y demostrar que son mayores.

El Duendecillo no iba a ser menos, y desde mayo más o menos que nos está preguntando cuánto le quedaba para tener 4 años. Le pusimos un calendario, estuvimos contando con él los meses, etc. Y parecía que con eso se conformaba.

El problema vino cuando empezamos a salir de casa. Aunque no quedábamos con nadie, por aquello de evitar que se juntaran los niños y tal (ya sabemos que lo de la distancia social no va con ellos), ha sido inevitable encontrarse con algún que otro amiguito del cole.

Al principio no parecía afectarle demasiado, pero al cabo de algunas semanas empezó a decirnos que le gustaba ir al colegio… y nosotros lo mirábamos pensando WHAT? (pero ¿Qué me estás contando?, ¡¡si hace meses que no aparecemos por allí!!).

Y después de lo del cole, vino lo del cumple…

Como si su cabecita hubiera vuelto atrás en el tiempo, comenzó a decirnos que quería celebrar el cumple en un parque de bolas, con todos sus amiguitos, como habían hecho ellos (en febrero). Entonces sí que plantamos las orejas.

No estábamos dispuestos a meter a nadie en un local cerrado, con la que estaba cayendo. Llevamos meses siendo super cuidadosos, evitando quedar con nadie excepto la familia más estrecha…

Pero ¿Cómo íbamos a decírselo a él? Nos dolía en medio del alma, negarle la fiesta. ¡La primera vez que nos la pide!

Sin embargo, al final no fue tan difícil. Desde el principio le hemos explicado las cosas con claridad y sinceridad, y la verdad es que él es bastante maduro, y lo entiende todo a la primera.

En resumen, el Duendecillo tuvo su fiesta de cumpleaños en casa, con abuelos y tíos, y nadie más (menos de 10 personas, cuando aún se permitían las reuniones de más de 10).

Y fue una fiesta muy divertida.

 

Imagen: Giftpundits.com en pexels

¿Y vosotros? ¿Habéis celebrado algún evento importante durante este verano? ¿Cómo lo habéis celebrado? Podéis compartirlo en los comentarios, nos encantará leerlo.

¡Feliz semana!

lunes, 8 de mayo de 2017

¡Feliz día, papá! ¡Feliz día, mamá!

Como se puede ver al leer el título, en este post he unido dos celebraciones: la del día del Padre (19 de Marzo) y la del día de la Madre (7 de Mayo).

Celebrando el primer día del Padre

Al mismo tiempo que vivimos por primera vez las Fallas de Valencia con el Duendecillo, también Superpapi tuvo un día muy especial, ya que celebró su primer día del Padre.

Ese día nos levantamos tempranito, como de costumbre ;), y preparamos el desayuno. Cuando Superpapi fue a sentarse en su silla, tropezó con sus regalos :)))).
Lo primero era una caja de Suavinex que habíamos recogido en la farmacia, y por la que él llevaba varios días dándome la paliza... ¡Estaba empeñado en saber lo que era!
Por fin lo abrió y encontró dos chupetes para el peque con mensajito: TE QUIERO PAPÁ.
 ¡Y a Superpapi se le caía la baba!

Otro regalo fue el libro El cerebro del niño explicado a los padres, del Dr. Álvaro Bilbao. Aunque en realidad este regalo es un poco para los dos, ya que lo elegí con el fin de que nos ayude en la crianza y educación del Duendecillo.


Y por último, le regalamos el pequeñajo y yo un montaje con fotografías de ellos dos desde que el Duendecillo nació hasta la fecha. ¡Y ahí sí que le cayó la baba!

Celebrando el primer día de la Madre

El domingo 7 de Mayo celebramos el día de la Madre. 
Al igual que el día del Padre, nos levantamos prontito y preparamos el desayuno, y en la mesa estaban esperando mis regalitos.

Por una parte, un bolso bandolera que había visto hace tiempo y me gustó, y no me lo había cogido porque desde que nació el Duendecillo sólo llevo mochila, pero Superpapi insistió en que ya era hora de cambiar de bolso ;b.


Y por otro lado, también recibí un regalo que es en parte para mí y en parte para el renacuajo, ya que es un collar de lactancia y dentición. Está muy chulo, y me encantó.
Había estado viéndolos por internet pero no me acababa de decidir, y la verdad es que va bastante bien, al Duendecillo le gusta y yo puedo combinarlo con distintos modelos de ropa, ya que tiene colores bastante vistosos y combinables.


Por lo general, nos gusta celebrar los días especiales, nos hace mucha ilusión que llegue el día señalado y hacer la fiesta, aunque también somos totalmente partidarios de las muestras de cariño diarias, demostrarnos a menudo que nos queremos.
Somos conscientes de que los pequeños gestos son los más importantes, y esperamos que el Duendecillo lo aprenda así.

jueves, 30 de marzo de 2017

¡València en Falles!

Siguiendo con las primeras veces, este mes de marzo el Duendecillo ha vivido por primera vez...

Las Fallas de Valencia.

He de reconocer que la experiencia ha sido muy bonita, aunque agotadora.
Superpapi y yo estábamos asombrados de que el renacuajo se tomara con tanta calma el ajetreo de los cohetes, los ruidos, y la música. De hecho, con la música se animaba más todavía, seguro que si hubiera podido, se habría puesto a bailar.

El viernes día 17 de marzo nos fuimos a Valencia a pasar la tarde. Lo tomamos como una prueba o un experimento. Nos fuimos con el coche, con la idea de que si el peque se agobiaba mucho, que pudiéramos volvernos a casa lo antes posible, sin tener que depender de los medios de transporte públicos (vivimos en Gandía, donde también se celebran las fallas). 
No obstante, he de decir que el tren es una opción muy recomendable para acercarse a Valencia en estas fechas, ya que hay trenes con bastante frecuencia, llegas cómodamente y te deja justo en el centro de la ciudad. Además, especialmente para fallas ponen más trenes, incluso por la noche.

Nosotros tuvimos suerte y aparcamos junto al río, a poca distancia del centro. Aun así, hay que ir preparado para caminar mucho, ya que las fallas están bastante distanciadas unas de otras.

Un consejo para los papás es que si se puede, vale la pena llevar al bebé en la mochila o cangurera de porteo y dejar el carro en casa, ya que la aglomeración de gente es importante, y además algunas fallas están muy encajonadas y generan tanta expectación, que a veces es realmente difícil moverse entre la multitud. Además, si coincide con la ofrenda, como fue nuestro caso, el moverse por las calles se hace más difícil todavía. Por lo tanto, lo ideal es, como ya he dicho, el portabebés y una mochila con todo lo necesario para él y para los papis (nosotros llevábamos lo imprescindible para darle de merendar y poder cambiarlo, y también nuestras cosas: carteras, móviles, y algo de merienda para nosotros). Aunque está lleno de cafeterías, bares y hornos donde poder comprarse algo para comer.

Volviendo a nuestra visita fallera, creemos que el pequeñajo disfrutó de lo lindo, mirando por todas partes, y mirándolo todo con unos ojos como platos. Igualmente, en Gandía también disfrutó mucho. 

Bastante gente nos ha dicho que aunque ahora no tenga miedo de los cohetes, es probable que cuando sea más mayor sí que le asusten. De momento, hemos aprovechado para no perdernos nada de las fallas. Al año que viene ya veremos que ocurre.


En conclusión, una visita muy recomendable, las fallas de Valencia. Os animo a que os acerquéis.