Superpapis de Corazón

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sábado, 17 de marzo de 2018

Cine y Vida

¡Hola a todos/as!
¿Cómo va ese fin de semana?
Aquí en Valencia estamos a tope con las Fallas, preparados para recibir a la primavera.
Quería explicar que he iniciado una nueva sección, que la inauguré el mes pasado con mi selección de películas para ver en San Valentín.
La he llamado "Cine y Vida", y mi intención es hablar de las películas que nos han marcado tanto a Superpapi como a mi... Pero no nos quedaremos ahí, porque aunque el título sea ése, también hablaremos de libros, series, programas, etc.
Haremos un pequeño análisis, con nuestra opinión y las razones por las que son importantes para nosotros.
Esperamos que lo disfrutéis y que compartáis vuestra propia opinión, si la tenéis.
Podéis dejar vuestros comentarios abajo.
¡Feliz semana!

jueves, 30 de marzo de 2017

¡València en Falles!

Siguiendo con las primeras veces, este mes de marzo el Duendecillo ha vivido por primera vez...

Las Fallas de Valencia.

He de reconocer que la experiencia ha sido muy bonita, aunque agotadora.
Superpapi y yo estábamos asombrados de que el renacuajo se tomara con tanta calma el ajetreo de los cohetes, los ruidos, y la música. De hecho, con la música se animaba más todavía, seguro que si hubiera podido, se habría puesto a bailar.

El viernes día 17 de marzo nos fuimos a Valencia a pasar la tarde. Lo tomamos como una prueba o un experimento. Nos fuimos con el coche, con la idea de que si el peque se agobiaba mucho, que pudiéramos volvernos a casa lo antes posible, sin tener que depender de los medios de transporte públicos (vivimos en Gandía, donde también se celebran las fallas). 
No obstante, he de decir que el tren es una opción muy recomendable para acercarse a Valencia en estas fechas, ya que hay trenes con bastante frecuencia, llegas cómodamente y te deja justo en el centro de la ciudad. Además, especialmente para fallas ponen más trenes, incluso por la noche.

Nosotros tuvimos suerte y aparcamos junto al río, a poca distancia del centro. Aun así, hay que ir preparado para caminar mucho, ya que las fallas están bastante distanciadas unas de otras.

Un consejo para los papás es que si se puede, vale la pena llevar al bebé en la mochila o cangurera de porteo y dejar el carro en casa, ya que la aglomeración de gente es importante, y además algunas fallas están muy encajonadas y generan tanta expectación, que a veces es realmente difícil moverse entre la multitud. Además, si coincide con la ofrenda, como fue nuestro caso, el moverse por las calles se hace más difícil todavía. Por lo tanto, lo ideal es, como ya he dicho, el portabebés y una mochila con todo lo necesario para él y para los papis (nosotros llevábamos lo imprescindible para darle de merendar y poder cambiarlo, y también nuestras cosas: carteras, móviles, y algo de merienda para nosotros). Aunque está lleno de cafeterías, bares y hornos donde poder comprarse algo para comer.

Volviendo a nuestra visita fallera, creemos que el pequeñajo disfrutó de lo lindo, mirando por todas partes, y mirándolo todo con unos ojos como platos. Igualmente, en Gandía también disfrutó mucho. 

Bastante gente nos ha dicho que aunque ahora no tenga miedo de los cohetes, es probable que cuando sea más mayor sí que le asusten. De momento, hemos aprovechado para no perdernos nada de las fallas. Al año que viene ya veremos que ocurre.


En conclusión, una visita muy recomendable, las fallas de Valencia. Os animo a que os acerquéis.

viernes, 30 de diciembre de 2016

El primer saludo de mi bebé

Cuando me puse de parto de mi duendecillo estaba tan concentrada en la labor de empujar, que no era consciente de todas las cosas que iban sucediendo a mi alrededor. Creo que mi cerebro elaboró una especie de túnel a través del cual sólo me llegaban dos voces: la de Superpapi diciéndome que lo estaba haciendo bien, y la de la matrona gritándome: “¡Cágate, cágate!”

Sí, lo habéis leído bien, me decía que me hiciera popó allí en medio, como si nada, porque según ella, los empujones al parir consisten en hacer la misma fuerza que cuando hacemos nuestras necesidades.

Fue al cabo de unos días cuando empezaron a aparecer y organizarse en mi mente las imágenes que había presenciado. Eran retazos a modo de fotogramas de lo que había vivido durante aquellas horas en la sala de nacimientos (me gusta llamarla así).
Recordé al grupo de jóvenes pediatras que esperaban la llegada de mi duendecillo para poder examinarlo (el pequeñajo fue prematuro y debían asegurarse de que no necesitaba incubadora). Rememoré también el ajetreo de  las matronas, corriendo de una sala a otra, ya que esa noche nos pusimos varias mamás de parto al mismo tiempo (según algunas creencias, parece ser que la luna llena de agosto tuvo algo que ver en eso).
Pero por encima de todo eso, recuerdo cómo cogieron a mi bebé y me lo colocaron sobre la barriga, unido todavía a mí mediante el cordón umbilical, aunque sólo fue durante unos segundos.
Una vez terminó todo, mientras la matrona preparaba nuestro traslado a la habitación y Superpapi había salido afuera a informar a nuestras familias de cómo había ido todo, nos quedamos solos el peque y yo, cada uno en su propia cama.
En ese espacio de silencio miré a mi izquierda y vi el diminuto bultito plateado que era mi bebé (estaba enrollado con la manta térmica), inmóvil, y le llamé: “¡Bebé… bebé…! ¿estás ahí?” Y puede parecer una tontería, o una locura, pero mi duendecillo levantó el brazo, golpeando la manta, como respondiendo a mi llamada, como si hubiera reconocido mi voz y estuviera hablando con su cuerpo: “Estoy aquí, mami.”
Por unos instantes me embargó la emoción.




Seguro que muchas Supermamis tienen algún recuerdo similar.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Elige una canción

Cuando estaba embarazada, una compañera del trabajo me dijo: “Elige una canción que te dé buen rollo y pónsela ahora, durante el embarazo, con unos auriculares, uno en la barriga y el otro en tu oreja, para que la escuche y le lleguen también tus buenas vibraciones. Y cuando nazca y tengas que enfrentarlo a situaciones nuevas (subirlo al coche, bañarlo…) le pones la canción, y como la recordará, se calmará.”
Le agradecí el consejo y se lo sigo agradeciendo, pero pensé: “¿Sólo una canción? ¿Y cuál elijo?”       No lo sabía… hay tantas posibilidades…  

Entonces empecé a revisar la selección que habíamos hecho Superpapi y yo para nuestra boda el año anterior (el duendecillo nació un año y tres meses después de casarnos). Elegí “La vida es bella” cantada por Noa. Por su parte, Superpapi lo tuvo muy claro desde el principio: le ponía a todas horas Nightwish, Hammerfall y Metallica.

El caso es que cuando nació el pequeñajo sí es cierto que las primeras veces fueron difíciles, tanto para él como para nosotros: el primer baño, el primer viaje en coche, la primera noche en casa… Le pusimos las canciones pero al principio él siguió llorando durante unos días, de manera que pensábamos que no estaba funcionando.

Sin embargo, eso fue al principio, porque poco a poco empezó a funcionar de verdad, sólo que no como nosotros nos habíamos imaginado. El duendecillo tenía sus propios gustos.
Durante el embarazo empezamos a escuchar canciones de Shakira (sobre todo “Mi verdad”, con Maná) y de Juanes, en concreto “Tu enemigo”, que canta junto a Pablo López. De esta manera, cuando estábamos ya en casa, mientras lo tenía en brazos para dormirlo le ponía la canción en Youtube. Lo que ocurría era que como no podía elegir otra canción por tener las manos ocupadas, el programa  realizaba la reproducción automática, con lo se iban reproduciendo una tras otra las canciones de este gran artista, Pablo López, del que me he vuelto una fan.
Como consecuencia, después de varios días escuchando las mismas canciones una y otra vez, al final parece que el truco de la canción sí que funciona, sólo que es el bebé quien elige lo que quiere escuchar. Ironías de la vida, jeje.
Pincha en el enlace para ver los vídeos de Pablo López. Pablo López "El Mundo"

Aún así, sí que se duerme con la música de Superpapi, principalmente con las baladas de Nightwish, lo que me lleva a dudar si de verdad es la música o los brazos de papá, que arropan como ninguno, y son el mejor lugar para echar una siestecita. Puedes escuchar una de sus canciones en directo en el enlace.

Por otra parte, últimamente hemos descubierto que las canciones de Supersimple songs, las cuales ya conocía a través de mi trabajo (maestra de educación infantil con la capacitación en inglés) son milagrosas para entretenerlo durante un ratito, en concreto el ratito que va en el coche, o cuando se pone muy nervioso. Aquí tenéis el enlace a una recopilación de canciones de unos 50 minutos.

Ésta es una de esas cosas que Superpapi y yo teníamos claro que no íbamos a hacer hasta que fuera más mayor: ponerle vídeos en la tablet o el móvil. ¡Y hemos picado por completo! Pero cuando el peque está llorando desorbitado y no puedes hacer otra cosa para calmarle porque vas en el coche, los vídeos con dibujos son una opción muy socorrida.

Sea como sea, sí es un hecho constatado que “la música amansa a las fieras”.