Superpapis de Corazón

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lunes, 28 de agosto de 2023

Lecturas de verano. Michael J. Fox. No time like the future

Hola superpapis! 

Cómo va el final del verano?

Nosotros preparándonos para la vuelta al cole, e intentando disfrutar de lo que queda de vacaciones.

Hoy os traigo un artículo sobre lecturas recomendadas. Espero que os guste.

He leído el último libro de Michael J. Fox, es el cuarto que escribe. Ni siquiera sabía que escribía. Sabía que había creado una Fundación entorno al Parkinson, pero nada más.

¿Por qué os cuento esto?

Pues porque Michael J. Fox fue mi amor platónico durante mis años de colegio, y parte del insti. Era mi chico de carpeta. Brad Pitt aún no había aparecido en escena, tardaría unos añitos más.

Imágenes: ReneeMB
Montaje: ReneeMB con Canva

Antes de seguir, debo avisar que haré algún spoiler, así que si no quieres adelantar nada de lo que cuenta el libro, te aconsejo que no sigas leyendo.

 

He aprendido mucho con esta lectura. Sobre él, sobre su familia, pero principalmente, he aprendido mucho sobre cómo se siente una persona con esta enfermedad, o con cualquier otra. Ha sido como encender una camarita y espiar dentro de la mente de alguien que lleva años aprendiendo sobre sí mismo.

Cuánto nos queda por entender del mundo en el que vivimos. Qué importante es hablar con los que nos quieren de nuestros problemas y dejar que nos ayuden. Y qué importante es sentirse apoyado y acompañado.

También he aprendido mucho sobre el optimismo y el realismo. Comparto con Michael esa visión. Me caracterizo por ser una persona fundamentalmente optimista, pero también las experiencias de mi vida me han enseñado a ser realista en determinados acontecimientos.

Incluso la persona más optimista del mundo puede llegar a tocar fondo. Existe un momento en el que es necesario darle cancha al realismo. Ha de aceptar que está ahí, y ha de vivir con ello, aunque no le guste. En algún momento, hemos de concederle un poco de prevalencia a las posibilidades reales que se plantean ante nosotros.

En el caso de Michael, en este libro cuenta los acontecimientos que sufrió a lo largo del año 2018. Él lo define como su annus horribilus.

Tras años de luchar contra el Parkinson y aprender a convivir con él, se enfrenta a una complicadísima operación en la columna, con la consiguiente recuperación y rehabilitación durante meses. Con todo, seguía aceptando su vulnerabilidad física con optimismo.

Sin embargo, un accidente, un suceso fortuito e inesperado, lo vuelve a enviar a la casilla de salida. Vuelta a empezar. Y ahí es donde todo se hunde.

En el libro, cuenta 3 situaciones que vivió en un viaje a África, que le marcaron profundamente. Él las traslada a la vida, haciendo un paralelismo que me ha encantado.

Los define como los tres tipos de miedos que podemos encontrar.

1.    El guepardo en el árbol.  El miedo que ves.

2.    Los depredadores escondidos en la oscuridad. El miedo que no ves.

3.    Las situaciones de la vida cotidiana. Nuestro paso por este mundo es finito.

Estos conceptos, me los he llevado a mi propia vida.

1.    Mi miedo más visible. Fallar las pruebas selectivas, no poder mostrar aquello que soy capaz de hacer

2.   Mis miedos invisibles. Fallar a mi familia, no estar presente cuando se me necesita.

3.   Nuestra mortalidad. Desde que nació el Duendecillo, se ha hecho más patente que nunca, y a menudo me asalta ese miedo a desaparecer de repente, de la faz de la tierra, y dejarlos solos, desamparados.

Por todo lo que he explicado, me he adueñado del título del libro como un mantra que me repito a menudo.

No time like the future.

Imágenes: RenéeMB y Canva
Montaje: ReneeMB con Canva

Sí queréis saber más sobre la actualidad de Michael J.  Fox, aquí os dejo el enlace a su cuenta de Instagram.

¿Qué os parece? ¿lo habéis leído? Esperamos vuestros comentarios.

¡Feliz semana!

domingo, 15 de agosto de 2021

Reseña de un autor muy recomendado: Albert Espinosa

¡Hola Superpapis y Supermamis!

Llegamos a la segunda quincena de agosto. 

¿Cómo estáis viviendo el verano? 

Nosotros disfrutando de estos días de vacaciones con los peques, a pesar del calor, y compaginando los ratos de juego con mis horas de estudio (sigo con las opos, jeje).

Y como estamos en verano, época en la que tenemos más tiempo para leer, he pensado en recomendar algunas lecturas que a mí personalmente me apasionan.


Imagen: Canva
Montaje: ReneeMB



 Os voy a hablar de un libro que considero de obligada lectura para los adultos.

Todo lo que podíamos haber sido tu y yo si no fuéramos tu y yo.

El autor, Albert Espinosa.
Es una historia imposible con un ritmo trepidante que me enganchó desde la primera palabra hasta el  punto y final.
Me encandiló de tal forma que ni yo misma me lo podía creer.
Después de este libro quise más, y leí Si tu me dices ven lo dejo todo...pero dime ven.
Solo con los títulos ya me despertaba la curiosidad, pero no lo son todo. Cada libro que leo me abre más el apetito.
Tanto es así que comencé a ver la serie inspirada en sus propias experiencias, Pulseras rojas. Preciosa.
Gracias a estas lecturas mis ojos se han abierto hacia una visión distinta de las cosas, he aprendido a vislumbrar el mundo con todos sus detalles y matices. Esos que nos suelen pasar desapercibidos a simple vista.

El autor, Albert Espinosa, es un escritor de sobra conocido en España. Tal y como él mismo cuenta, de pequeño sufrió cáncer, y pasó mucho tiempo entrando y saliendo de hospitales. Ha realizado muchos proyectos, tanto literarios como para la televisión.
El último suyo  que leí, El mundo amarillo, consiguió cambiar mi concepción de los colores. De hecho sigo evitando el negro (desde que pasamos una época de funerales en mi casa le tengo un poco de repelús), aunque he empezado a valorar el gris de otra manera.

De hecho, él mismo ha recopilado en su cuenta de instagram sus obras, aconsejando cuál te interesa leer, según tu situación. Podéis verlo aquí , clicando en la imagen, o en el enlace más abajo.

Imagen: Albert Espinosa


Aún me queda algún libro por zamparme, pero sigo alimentándome de la creatividad de Albert a través de su blog, albertespinosa.com, que aparece en mi lista de lectura y al que puedes acceder desde aquí.

Un blog muy personal, fácil y rápido de leer, que siempre me arranca una sonrisa. Lo siento como una caricia en el corazón.
 
En él narra pequeñas anécdotas de su vida alternadas con consejos de espectáculos culturales, a los que cataloga como lo mejor de su semana.
Poco más puedo decir, que proporciona ratitos muy breves pero muy jugosos de un entretenimiento diferente, sano... Sólo él es capaz de comunicar tanto en tan pocas palabras.
Así que os animo a que lo visitéis, si no lo conocéis. Y a los que lo conocéis, espero que me digáis si estáis de acuerdo con mis opiniones.

¿Qué me decís? ¿Lo habéis leído? ¿Os gusta? ¿Os animáis a conocerlo?
Podéis dejar un comentario, estaremos encantados de leeros.

Un saludo y ¡feliz semana!

martes, 18 de julio de 2017

El tiempo es ORO

Muy a menudo solemos escuchar esta cita, y demasiado a menudo la tomamos a la ligera.
Es cierto que vivimos en una época en la que intentamos aprovechar al máximo el tiempo, que más que nunca, somos realmente conscientes de lo rápido que se nos escapan los minutos, las horas, los días...
Sin embargo, nunca antes lo había tenido tan presente como hasta ahora.
Es absolutamente cierta aquella cita que dice: 

"El tiempo es la arena que se escurre entre nuestros dedos".

Cuando vemos lo rápido que crece el Duendecillo, cómo se va haciendo fuerte, ganando precisión en sus movimientos, cómo va ampliando sus experiencias y su comprensión de todo cuanto le rodea...
Un día, cenando con Superpapi le decía: "¿Qué ha pasado? Si ayer lo tenía en mis brazos dándole el pecho, y ahora está en su silla, comiéndose el potito..."
Y eso me lleva a otra cuestión. Cuando volví a trabajar, tras el permiso de maternidad, sólo deseaba que llegasen las vacaciones para pasar el máximo tiempo posible con él. Porque no quiero perderme ni un segundo de su vida.

Vale, también es cierto que a veces necesito algún ratito para mí, una comida con mis amigas, una cena tranquila con Superpapi... Pero lo que más me llena es tenerlo entre mis brazos.

Esto me recuerda dos cosas: En primer lugar, un hermoso poema que compartí hace tiempo en Facebook. El autor es Regan Long, y podéis leerlo entero en el muro de Facebook de Aprender a ser padres.



Y en segundo lugar, la preciosa canción que dedica Manuel Carrasco a todas las madres trabajadoras, cuyo vídeo podéis ver en este enlace:

Cariño espérame, Manuel Carrasco



De hecho es así, cuántas veces se ha dormido el peque y he pensado "¡Por fin! Voy a poner una lavadora, a fregar los cacharros, a ordenar los juguetes, el baño..." Pero inmediatamente después me he dicho: "Mejor me quedo aquí, abrazadita a mi peque, que se está muy a gustito... Ya lo haré todo luego, o mañana..., qué más da.

Así que si alguna visita entra en mi casa y me juzgan porque está todo patas arriba (cosa que yo no suelo juzgar en otras casas), ya puede tomárselo con calma, porque a mí no me asalta ningún sentimiento de culpa o agobio.

Igualmente, cuando hablamos del gimnasio,primero siempre digo que debería ir y hacer algo de ejercicio, pero enseguida me viene a la cabeza toda la inversión de tiempo que supondría, y automáticamente me echo para atrás. Es cierto que siempre he tenido 1000 excusas para no ir, y todos los años vuelvo a empezar (por aquello de los buenos propósitos), pero también es cierto que si antes tenía el tiempo justito, ahora todavía más.

Por lo tanto, mi cuerpo seguirá siendo el de siempre (más o menos), ¡qué le voy a hacer! Poco musculado, con partes fofas (emulando a Bridget Jones), y con la barriguita de mami que se me ha quedado, que al fin y al cabo es el recuerdo (uno de tantos) que dentro de mí ha crecido una vida.

Y de acuerdo con Armando Bastida, no voy a intentar borrar mi embarazo, que para algo lo he vivido.
Además, he de decir que por suerte para mí fue una experiencia preciosa, así que no deseo olvidarlo de ninguna de las maneras.

La hipocresía de empujarte a tener hijos y luego pedirte que escondas tu maternidad y a tus hijos

domingo, 25 de junio de 2017

ADULTS ONLY

Ya está aquí la temporada de verano, y últimamente se están poniendo de moda los hoteles en los que no se admiten niños. Hoteles, restaurantes, incluso alguna playa... en fin.


A ver, personalmente, no me gusta demasiado esa sectarización. Creo que la sociedad está desarrollando ciertas intolerancias para sustituir a otras (el racismo, el sexismo, etc). Ahora el blanco son los niños.

En primer lugar, he de aclarar una cosa: soy maestra y me encantan los niños. Pero eso no quita que cuando salgo  a cenar o a comer con Superpapi o con mis amigos me gusta hacerlo tranquila, y desde luego no me apetece tener a un niño maleducado molestando alrededor. 

Sin embargo, no debemos olvidar que los niños SON NIÑOS a los que hay que educar, es decir, es responsabilidad de los padres enseñarles que hay que comportarse de determinada manera en los espacios públicos, y que por supuesto, no deben estorbar a la gente que se encuentra a su alrededor.

Hemos llegado a un punto en el que el concepto de crianza natural se ha confundido con el todo vale y el niño que haga lo que le dé la gana. No es así como funcionan las cosas. 

A un niño hay que guiarle, enseñarle lo que es correcto y lo que no.

Y hay muchas maneras de hacerlo. Muchos padres creen que decirle al niño cómo debe comportarse significa marcarle una disciplina excesiva (en recuerdo de la época de Franco y la represión). Nada más lejos de la realidad.

La crianza natural se basa precisamente en eso, en ayudar al niño a desarrollarse como un individuo con unos valores universales, respetando sus RITMOS y NECESIDADES. Y aquí surge otro error común. El quid de la cuestión se halla en saber distinguir las NECESIDADES del niño, sin confundirlos con sus CAPRICHOS o DESEOS, porque, definitivamente, NO SON LO MISMO.

Resulta curioso que en la misma época en la que se están habilitando playas para los perros, se estén cerrando otras al acceso de niños. 

¿En qué posición deja esto a los adultos?

Me parece muy bien que haya gente que no desee convivir con niños durante sus vacaciones, pero yo también preferiría evitar compartir mis viajes con ciertos adultos desagradables, y sin embargo no puedo ir a la agencia de viajes y solicitar que me reserven habitación en un hotel donde no se admitan personas maleducadas, impresentables o antipáticas. ¡Los hoteles perderían mucho dinero!

En resumen, opino que los adultos deberíamos reflexionar un poco y volver a aprender a tolerarnos los unos a los otros, ya que vivimos juntos en el mismo planeta. 

Aunque algunos vivan en otro mundo.