Superpapis de Corazón

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domingo, 4 de abril de 2021

BULLET JOURNAL. EL STRESS TRACKER. MIDIENDO MI ESTRÉS

 ¡Hola Superpapis y Supermamis!

Hace mucho tiempo que no os enseño nada de mi Bullet Journal. Así que hoy esta entrada va dedicada a él.

A lo largo de todos estos meses he seguido utilizándolo. Me gusta mucho como herramienta de planificación y organización, pero reconozco que he hecho pocas variaciones desde que empecé a usarlo.

He ido añadiendo ideas, quitando otras que no me resultaban prácticas, etc.

Pero este mes quería enseñároslo porque he tenido algo parecido a una revelación.

Seguimos en plena pandemia, en medio de un proceso de vacunación masiva acelerado, con más incertidumbres que seguridades.

A todo ello, le sumamos el curso escolar, que está siendo mucho más tenso y agotador que cualquier año normal, de los de antes de la pandemia. Y, por si fuera poco, a los miembros de mi cole nos citaron a vacunarnos el día que terminaba el segundo trimestre.

Todo esto, me ha provocado un estado de ansiedad que nunca en la vida había sufrido de esta manera.

Es cierto que cada trimestre lo finalizo con tensión en la espalda, debido al ajetreo de querer terminarlo todo, la evaluación, los trabajos de los niños, las reuniones con las familias, etc.

Sin embargo, este año tenemos añadido una fatiga pandémica (que confirmo que existe) sobrellevada durante un largo año, y una presión social ocasionada por la vacunación del personal esencial de la administración.

En consecuencia, estos días, cuando los peques ya dormían, me sentaba en el sofá con Superpapi a ver una película.

Mientras veíamos la película, yo iba haciendo dibujos y garabatos en mi Bullet Journal.

Y entonces empecé a relajarme.

Y empecé a sentir cómo la tensión iba abandonando mi cuerpo.

Y entonces fui consciente de cuánta falta me hacía volver a pintar, y cómo lo habían echado de menos mi cuerpo, y mi mente.


Imagen y montaje: ReneeMB  con Spark Post


Entonces encontré otra cosa. Trasteando en mis tableros de Pinterest, buscando flores bonitas para reproducir, encontré el
Stress Tracker. Y pensé: ¿Cómoooooor? ¿Qué es eso?

Pues muy sencillo, un instrumento para medir el nivel de estrés que sufres cada día del mes. Puedes marcarlo con un código de color, o con otro tipo de código (caras contentas, tristes, números, etc.).

Así que me he decidido este mes a utilizarlo. He elegido el código de color, por aquello de la estética (al menos a mí me gusta más así). Y abajo os enseño el resultado.

He de confesar que lo he iniciado en vacaciones de Pascua, y por lo tanto mi nivel de estrés es mucho menor que unos días atrás, pero mi intención es hacer el seguimiento a largo plazo, para ver cómo evoluciona mi estado.

Y ahora sí, aquí os enseño cómo ha quedado mi Stress Tracker.

Espero que os guste.


Imagen y montaje: ReneeMB  con Spark Post


Y vosotros, ¿utilizáis el Bullet journal para estas cosas? ¿Qué otras actividades hacéis para rebajar el estrés?

Podéis contarlo en los comentarios, estaremos encantados de leeros.

¡Feliz semana!

miércoles, 26 de agosto de 2020

LOS PREMIOS MADRESFERA

 Como ya explicamos en el post correspondiente, este año estuvimos entre los nominados a los premios Madresfera 2019 (ya os contamos qué era Madresfera en el post referenciado, que lo podéis consultar aquí, o podéis acceder a su página pinchando sobre la imagen).


Con toda la situación que se está viviendo a nivel global, con la pandemia por el COVID-19, se paralizó el desarrollo de este concurso hasta nueva orden.

Por fin, este verano, los organizadores pudieron plantearse la posibilidad de celebar el MBDay 2020 (Madresfera Blogger's Day 2020, aunque sea vía telemática. Para ello, en estos meses han estado publicando a los finalistas de cada categoría.

Lamentablemente, no nos hemos encontrado en esa lista, o sea que nuestro concurso acaba aquí, con la nominación. No obstante, estamos superorgullosos de pertenecer a esta comunidad gigante, con gente fantástica y dispuesta a ayudar en todo. Además, nos alegramos mucho por los blogs que han llegado hasta el final, y les deseamos que gane el mejor (aunque todos son geniales, jeje).

Así que, si estáis interesados en conocer el resultado final de estos Premios, os dejo el enlace aquí abajo. 

 Premios madresfera 2019 finalistas

¿Conocéis alguno de los blogs finalistas? ¿Habéis participado en las votaciones? No os cortéis, podéis contarlo en los comentarios.

¡Feliz semana!

CÓMO CELEBRAMOS EL 4º CUMPLEAÑOS DEL DUENDECILLO

 

El Duendecillo cumple los años el 4 de agosto. Este año ha cumplido 4 años. Curiosamente, hasta ahora no le había importado demasiado lo de cumplir años, pero como ya saben los entendidos, entramos en una edad en la que necesitan sentirse y demostrar que son mayores.

El Duendecillo no iba a ser menos, y desde mayo más o menos que nos está preguntando cuánto le quedaba para tener 4 años. Le pusimos un calendario, estuvimos contando con él los meses, etc. Y parecía que con eso se conformaba.

El problema vino cuando empezamos a salir de casa. Aunque no quedábamos con nadie, por aquello de evitar que se juntaran los niños y tal (ya sabemos que lo de la distancia social no va con ellos), ha sido inevitable encontrarse con algún que otro amiguito del cole.

Al principio no parecía afectarle demasiado, pero al cabo de algunas semanas empezó a decirnos que le gustaba ir al colegio… y nosotros lo mirábamos pensando WHAT? (pero ¿Qué me estás contando?, ¡¡si hace meses que no aparecemos por allí!!).

Y después de lo del cole, vino lo del cumple…

Como si su cabecita hubiera vuelto atrás en el tiempo, comenzó a decirnos que quería celebrar el cumple en un parque de bolas, con todos sus amiguitos, como habían hecho ellos (en febrero). Entonces sí que plantamos las orejas.

No estábamos dispuestos a meter a nadie en un local cerrado, con la que estaba cayendo. Llevamos meses siendo super cuidadosos, evitando quedar con nadie excepto la familia más estrecha…

Pero ¿Cómo íbamos a decírselo a él? Nos dolía en medio del alma, negarle la fiesta. ¡La primera vez que nos la pide!

Sin embargo, al final no fue tan difícil. Desde el principio le hemos explicado las cosas con claridad y sinceridad, y la verdad es que él es bastante maduro, y lo entiende todo a la primera.

En resumen, el Duendecillo tuvo su fiesta de cumpleaños en casa, con abuelos y tíos, y nadie más (menos de 10 personas, cuando aún se permitían las reuniones de más de 10).

Y fue una fiesta muy divertida.

 

Imagen: Giftpundits.com en pexels

¿Y vosotros? ¿Habéis celebrado algún evento importante durante este verano? ¿Cómo lo habéis celebrado? Podéis compartirlo en los comentarios, nos encantará leerlo.

¡Feliz semana!

miércoles, 9 de agosto de 2017

¡Felicidades, bebé! Ya has cumplido un añito

Por fin el Duendecillo ha cruzado la barrera de los 12 primeros meses fuera de la barriguita.
Doce meses cargados de ilusión, e inundados de dudas, noches en vela, preocupaciones, y algún que otro sustillo.

Pero sobre todo... Doce meses repletos de amor y felicidad.



Ahora ya sabemos lo que es darlo todo durante el día después de haber dormido apenas dos horas.
Ahora ya podemos cambiar un pañal o preparar un biberón con los ojos cerrados porque no hay manera de despegar los párpados.
Ahora ya sabemos lo que es sentir que te ha pasado un camión por encima y salir a trabajar con una enorme sonrisa de felicidad.
Ahora ya tenemos el récord de horas pasadas dormitando en el sillón balancín mientras el Duendecillo duerme plácidamente en nuestros brazos.
Ahora ya sabemos lo que es estar profundamente dormido y ser arrancado de golpe de tus sueños por un quejido, gemido, un llanto, una patada o un bofetón propinados por un pie o una mano diminutos.
Ahora vivimos sin conocer las noticias, viendo solamente los dibujos animados preferidos del peque.
Ahora sabemos lo que es no tener tiempo ni para ir al baño.
Ahora tenemos una vocecita aguda que nos acompaña a todas partes, y que además siempre consigue arrancarnos una sonrisa.
Ahora ya somos capaces de distinguir los distintos tipos de llanto que tiene el enano (¡por fin!).
Ahora ya tenemos plena confianza en nuestro propio instinto, al margen de lo que nos recomiende la pediatra (no sobre temas de salud, claro, pero sí sobre otros temas como su alimentación, sus cuidados diarios, etc). No obstante,confiamos plenamente en los consejos de nuestra pediatra.
Ahora ya sabemos de verdad lo que han lidiado nuestros amigos y conocidos que ya eran padres, pero sobre todo lo que han lidiado antes que nosotros nuestros propios padres, y sus padres antes que ellos, con mucha menos información, y con muchísimo menos apoyo y comprensión.

Muchas gracias a todos los Superabuelos por estar ahí siempre que pueden.


Pero por encima de todas las cosas, ahora ya conocemos de primera mano lo que significa tener el corazón rebosante de amor.... Con solo una mirada, una sonrisa dedicada, un abrazo cargado de confianza, o una risa fortuita provocada en sueños.

Ahora ya lo sabemos.



Ha sido un camino largo y difícil, pero lo hemos recorrido juntos.
Ha quedado patente que aunque recibamos mucha ayuda, existen determinadas ocasiones y situaciones en las que las Supermamis y los Superpapis se encontrarán solos ante el peligro, y no habrá nada que pueda aliviarles la carga. Supongo que es una cuestión de la Naturaleza. Cada uno debe lidiar sus propias batallas solo. 
Únicamente así aprendemos y nos fortalecemos más.

Pues sí, ya ha pasado un año enterito. Doce meses con todos sus días.
Diría que ha sido largo, pero no es cierto. Se ha pasado volaaaaaaaaando.

365 días. Y cada uno de ellos hemos aprendido algo.

Sobre el pequeñajo, por supuesto, sobre nosotros, y sobre la gente que nos rodea.
Hemos aprendido un montón de cosas sobre bebés, hemos aprendido donde están nuestros límites, y a tener muuuuuucha paciencia con las personas de nuestro entorno.
Todo el mundo te da infinidad de consejos, y aunque sabemos que se dan con toda la buena intención, hemos aprendido a distinguir los que de verdad interesa seguir de los que es mejor olvidar.
Podría escribir mil cosas más, pero no quería prolongar mucho este post, aunque ya sabéis que un año da para muchísimo.


lunes, 8 de mayo de 2017

¡Feliz día, papá! ¡Feliz día, mamá!

Como se puede ver al leer el título, en este post he unido dos celebraciones: la del día del Padre (19 de Marzo) y la del día de la Madre (7 de Mayo).

Celebrando el primer día del Padre

Al mismo tiempo que vivimos por primera vez las Fallas de Valencia con el Duendecillo, también Superpapi tuvo un día muy especial, ya que celebró su primer día del Padre.

Ese día nos levantamos tempranito, como de costumbre ;), y preparamos el desayuno. Cuando Superpapi fue a sentarse en su silla, tropezó con sus regalos :)))).
Lo primero era una caja de Suavinex que habíamos recogido en la farmacia, y por la que él llevaba varios días dándome la paliza... ¡Estaba empeñado en saber lo que era!
Por fin lo abrió y encontró dos chupetes para el peque con mensajito: TE QUIERO PAPÁ.
 ¡Y a Superpapi se le caía la baba!

Otro regalo fue el libro El cerebro del niño explicado a los padres, del Dr. Álvaro Bilbao. Aunque en realidad este regalo es un poco para los dos, ya que lo elegí con el fin de que nos ayude en la crianza y educación del Duendecillo.


Y por último, le regalamos el pequeñajo y yo un montaje con fotografías de ellos dos desde que el Duendecillo nació hasta la fecha. ¡Y ahí sí que le cayó la baba!

Celebrando el primer día de la Madre

El domingo 7 de Mayo celebramos el día de la Madre. 
Al igual que el día del Padre, nos levantamos prontito y preparamos el desayuno, y en la mesa estaban esperando mis regalitos.

Por una parte, un bolso bandolera que había visto hace tiempo y me gustó, y no me lo había cogido porque desde que nació el Duendecillo sólo llevo mochila, pero Superpapi insistió en que ya era hora de cambiar de bolso ;b.


Y por otro lado, también recibí un regalo que es en parte para mí y en parte para el renacuajo, ya que es un collar de lactancia y dentición. Está muy chulo, y me encantó.
Había estado viéndolos por internet pero no me acababa de decidir, y la verdad es que va bastante bien, al Duendecillo le gusta y yo puedo combinarlo con distintos modelos de ropa, ya que tiene colores bastante vistosos y combinables.


Por lo general, nos gusta celebrar los días especiales, nos hace mucha ilusión que llegue el día señalado y hacer la fiesta, aunque también somos totalmente partidarios de las muestras de cariño diarias, demostrarnos a menudo que nos queremos.
Somos conscientes de que los pequeños gestos son los más importantes, y esperamos que el Duendecillo lo aprenda así.

jueves, 30 de marzo de 2017

¡València en Falles!

Siguiendo con las primeras veces, este mes de marzo el Duendecillo ha vivido por primera vez...

Las Fallas de Valencia.

He de reconocer que la experiencia ha sido muy bonita, aunque agotadora.
Superpapi y yo estábamos asombrados de que el renacuajo se tomara con tanta calma el ajetreo de los cohetes, los ruidos, y la música. De hecho, con la música se animaba más todavía, seguro que si hubiera podido, se habría puesto a bailar.

El viernes día 17 de marzo nos fuimos a Valencia a pasar la tarde. Lo tomamos como una prueba o un experimento. Nos fuimos con el coche, con la idea de que si el peque se agobiaba mucho, que pudiéramos volvernos a casa lo antes posible, sin tener que depender de los medios de transporte públicos (vivimos en Gandía, donde también se celebran las fallas). 
No obstante, he de decir que el tren es una opción muy recomendable para acercarse a Valencia en estas fechas, ya que hay trenes con bastante frecuencia, llegas cómodamente y te deja justo en el centro de la ciudad. Además, especialmente para fallas ponen más trenes, incluso por la noche.

Nosotros tuvimos suerte y aparcamos junto al río, a poca distancia del centro. Aun así, hay que ir preparado para caminar mucho, ya que las fallas están bastante distanciadas unas de otras.

Un consejo para los papás es que si se puede, vale la pena llevar al bebé en la mochila o cangurera de porteo y dejar el carro en casa, ya que la aglomeración de gente es importante, y además algunas fallas están muy encajonadas y generan tanta expectación, que a veces es realmente difícil moverse entre la multitud. Además, si coincide con la ofrenda, como fue nuestro caso, el moverse por las calles se hace más difícil todavía. Por lo tanto, lo ideal es, como ya he dicho, el portabebés y una mochila con todo lo necesario para él y para los papis (nosotros llevábamos lo imprescindible para darle de merendar y poder cambiarlo, y también nuestras cosas: carteras, móviles, y algo de merienda para nosotros). Aunque está lleno de cafeterías, bares y hornos donde poder comprarse algo para comer.

Volviendo a nuestra visita fallera, creemos que el pequeñajo disfrutó de lo lindo, mirando por todas partes, y mirándolo todo con unos ojos como platos. Igualmente, en Gandía también disfrutó mucho. 

Bastante gente nos ha dicho que aunque ahora no tenga miedo de los cohetes, es probable que cuando sea más mayor sí que le asusten. De momento, hemos aprovechado para no perdernos nada de las fallas. Al año que viene ya veremos que ocurre.


En conclusión, una visita muy recomendable, las fallas de Valencia. Os animo a que os acerquéis.

viernes, 10 de febrero de 2017

¿Quién dijo miedo(s)? (1ª parte)

Cuando eres papá o mamá te asaltan las dudas y los miedos, sobre todo si eres primerizo.

Aunque en nuestra experiencia, la palabra miedo se queda corta, yo prefiero utilizar la palabra TERRORES. Todo nos daba pavor.




Principalmente los primeros meses, cuando el bebé se pone a llorar y no sabes qué le pasa, lo pruebas todo para calmarlo pero él sigue llorando sin consuelo. Esa sensación es desgarradora, te atraviesa el alma abriendo un agujero que no te permite respirar. A veces, ni siquiera te deja pensar con claridad.

Pero ésa es la inteligencia de la Naturaleza. Para asegurar la supervivencia del bebé, su llanto suena de tal manera que no puedas ignorarlo sino que te veas obligado a atender sus demandas.
Vale, la teoría está muy bien, pero cuando tienes a tu renacuajo en brazos nada de eso te ayuda. Sólo sabes que se te pone un mal cuerpo que no sabes cómo gestionar, y que ni todos los conocimientos del mundo te sirven para nada.

Y lo digo desde mi propia experiencia ya que, siendo maestra, poseo una pequeña base de conocimientos científicos en lo que respecta a algunos aspectos relacionados con la infancia. Sin embargo, cuando se trata de mi duendecillo, muchas veces siento como si tuviera las herramientas necesarias pero no supiera emplearlas. En muchas ocasiones he sentido que todo lo que he estudiado no me servía de nada. Sólo era capaz de preocuparme e intentar hacer todo lo que dicen los manuales, aunque esto tampoco garantizaba nada.

He llegado a la conclusión de que la maternidad es la única asignatura que tiene miles de manuales para consultar, pero que no se corresponden con las preguntas del examen, porque el examen es un modelo único para el que has de elaborar tus propias respuestas. Y por eso en bastantes situaciones te quedas con la sensación de que estás al borde del suspenso, o que apruebas por los pelos (y a ver a la próxima qué pasa).
Nunca tienes la certeza absoluta de que lo estés haciendo bien. Aunque te digan que tú eres el mejor padre o la mejor madre que podría tener tu hijo. Sólo cuentas con la creencia de que estás haciendo lo que consideras más adecuado para tu bebé. Y todos los Superpapis y Supermamis deseamos lo mejor para nuestro pequeñajo.

Además, la única valoración que recibes es el observarlo a él, comprobando día a día que va creciendo sano, que se ve fuerte y que te demuestra que es feliz.

Un día acudí al consultorio médico y me encontré con mi matrona. Lo miró y él, durmiendo, abrió una sonrisita. Entonces la matrona me dijo: “Míralo, es feliz”.
Parecerá una tontería, pero esa frase se me ha quedado grabada en el corazón, y se la repito a Superpapi y a mí misma en los momentos de crisis, cuando no sabemos qué le pasa ni cómo consolarlo.
Pues con eso me quedo:

“El duendecillo es feliz”.


Y nos encanta escucharlo reír. Eso sí es impagable.

jueves, 12 de enero de 2017

Las primeras Navidades

Una de las cosas más bonitas de tener un bebé es que vuelves a vivir muchas situaciones por primera vez. Las primeras de tu pequeñajo: el primer baño, el primer paseo, el primer viaje en coche… Y ahora las primeras Navidades.
Solo puedo definirlas con una palabra: Ilusión.
Ilusión de los abuelos por comprarle los regalitos, por vestirlo de Papá Noel, de pastorcillo, de Niño Jesús, de elfo…
Ilusión nuestra por observar sus reacciones al ver las luces decorativas de la ciudad, el árbol de la plaza central… Y también ilusión por vestirlo de Papá Noel y de elfo. Para eso le compramos al duendecillo un par de pijamas de estos personajes.

Estábamos deseando hacerle una sesión de fotos vestido así, como en esas postales tan bonitas que se ven en internet de bebés dormiditos. Pero el duendecillo no estaba dispuesto a ponérnoslo fácil.
Él es muy activo, no para quieto, y además suele vomitar bastante. Así que teníamos que tenerlo todo preparado para poder cazarle en buena posición y antes de que se cansara. Además, teníamos que ser rapidísimos para vestirlo y hacerle las fotos antes de que se manchara o se pusiese a llorar.
¡¡Al final lo conseguimos!!

Ya tenemos un bonito recuerdo de sus primeras Navidades.

En cuanto a los regalos, aunque aún tenía 4 meses y medio y en teoría no se entera de nada, sí que hicimos que fuera él quien desgarrase el papel que los envolvía.


Aunque al ser tan pequeño, el ajetreo de estos días le pasó factura, y por tanto ha estado algo potrosillo, ya que le hemos descolocado un poco al cambiarle las rutinas, comer más veces fuera de casa y con más jaleo del habitual, etc.


En conclusión, las primeras Navidades del peque las hemos disfrutado los adultos más que él, aunque nos gusta pensar que él también ha disfrutado, a su manera.  ;)

viernes, 30 de diciembre de 2016

Viviendo dentro de Mami

En la película Lucy la protagonista llama a su madre y le dice: “Recuerdo el sabor de tu leche en mi boca.”

Siempre me he preguntado ¿qué pasaría si lo recordáramos TODO?

Hay ciertas cosas que, por muchos estudios o investigaciones que se realicen, nunca se llegará más que a conjeturas sobre lo que probablemente ocurre en el cerebro del bebé.
A menudo digo que me gustaría tener una cámara dentro de su cabecita, que reprodujera todo lo que piensa. De momento, sólo podemos imaginarlo.

A mí me ha dado por imaginar cómo debe ser vivir en el útero. De acuerdo, me han ayudado un poco los documentales En el vientre materno, que ya mencioné en otro post.
En primer lugar, el feto se encuentra dentro del agua, desnudito y calentito, a una temperatura ideal. De manera regular escucha los latidos del corazón de mamá, de vez en cuando oye los sonidos procedentes del estómago propios de la digestión, y también le llega la voz de la mamá, aunque ésta se oye un poco más lejana.
Conforme pasan los meses, va recibiendo el sonido de otras  voces y algunos sonidos del exterior, los cuales están amortiguados por el líquido amniótico en el que se halla inmerso, además de los órganos y las capas de carne y piel de mamá.
En segundo lugar, en esta situación no necesita hacer nada, simplemente estar y dormir, a veces puede jugar con sus deditos, con el cordón umbilical… pero se encuentra en un estado de bienestar absoluto, ya que es alimentado constantemente  y no experimenta ninguna sensación de necesidad fisiológica.
En tercer lugar, suele encontrarse sumergido en un balanceo bastante agradable, cada vez que mamá se mueve, cosa que ocurre bastante a menudo. Esos movimientos van meciendo al bebé, envolviéndolo por completo en un estado de seguridad y calma.





Entonces sobreviene el parto. El bebé siente unos impulsos que son considerablemente fuertes, y que le obligan a empujar hacia afuera. Además, para salir ha de pasar por un canal muy estrecho, con lo que necesita retorcerse, y en algunas ocasiones han de tirar de él, incluso con una ventosa que se le pega a la cabeza.

Por otra parte, el líquido amniótico ha salido previamente, lo que significa que de repente ha dejado de flotar sumergido en su piscina particular.

Pero eso es sólo el principio, porque luego viene el frío, de repente ya no está tan calentito. 

Y a continuación le debe de invadir una especie de sensación de vacío que le produce un enorme desasosiego. Tiene hambre. Hambre que ya no se soluciona simplemente esperando a que lleguen los nutrientes a través del cordón umbilical, sino que ahora hay que hacer un esfuerzo extra para conseguirlos. Hay que aprender a succionar con los labios para sacar la leche del pecho materno.

En concreto, mi duendecillo, tuvo que aprender a mamar, ya que al ser prematuro, aún no había desarrollado el reflejo de succión. Y eso nos costó una vida, o al menos es lo que nos pareció a nosotros.

En conclusión, aunque es cierto lo que dicen que ver nacer una vida es muy hermoso, no hay que olvidar que también es un trabajo muy costoso, tanto para la madre como para el bebé. Hasta tal punto, que el llamado “trauma del nacimiento” es absolutamente real. Siempre hablamos de lo duro que es para la madre, pero generalmente nos olvidamos de lo duro que es para el bebé.

Sin embargo, cuando por fin lo tenemos en nuestros brazos sentimos la más inmensa de las alegrías.

Aquí os dejo algunos enlaces explicando esto mismo. Espero que os gusten y os sirvan como a mí para comprenderlo mejor.





¡Bienvenido al mundo, pequeño!

El primer saludo de mi bebé

Cuando me puse de parto de mi duendecillo estaba tan concentrada en la labor de empujar, que no era consciente de todas las cosas que iban sucediendo a mi alrededor. Creo que mi cerebro elaboró una especie de túnel a través del cual sólo me llegaban dos voces: la de Superpapi diciéndome que lo estaba haciendo bien, y la de la matrona gritándome: “¡Cágate, cágate!”

Sí, lo habéis leído bien, me decía que me hiciera popó allí en medio, como si nada, porque según ella, los empujones al parir consisten en hacer la misma fuerza que cuando hacemos nuestras necesidades.

Fue al cabo de unos días cuando empezaron a aparecer y organizarse en mi mente las imágenes que había presenciado. Eran retazos a modo de fotogramas de lo que había vivido durante aquellas horas en la sala de nacimientos (me gusta llamarla así).
Recordé al grupo de jóvenes pediatras que esperaban la llegada de mi duendecillo para poder examinarlo (el pequeñajo fue prematuro y debían asegurarse de que no necesitaba incubadora). Rememoré también el ajetreo de  las matronas, corriendo de una sala a otra, ya que esa noche nos pusimos varias mamás de parto al mismo tiempo (según algunas creencias, parece ser que la luna llena de agosto tuvo algo que ver en eso).
Pero por encima de todo eso, recuerdo cómo cogieron a mi bebé y me lo colocaron sobre la barriga, unido todavía a mí mediante el cordón umbilical, aunque sólo fue durante unos segundos.
Una vez terminó todo, mientras la matrona preparaba nuestro traslado a la habitación y Superpapi había salido afuera a informar a nuestras familias de cómo había ido todo, nos quedamos solos el peque y yo, cada uno en su propia cama.
En ese espacio de silencio miré a mi izquierda y vi el diminuto bultito plateado que era mi bebé (estaba enrollado con la manta térmica), inmóvil, y le llamé: “¡Bebé… bebé…! ¿estás ahí?” Y puede parecer una tontería, o una locura, pero mi duendecillo levantó el brazo, golpeando la manta, como respondiendo a mi llamada, como si hubiera reconocido mi voz y estuviera hablando con su cuerpo: “Estoy aquí, mami.”
Por unos instantes me embargó la emoción.




Seguro que muchas Supermamis tienen algún recuerdo similar.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Elige una canción

Cuando estaba embarazada, una compañera del trabajo me dijo: “Elige una canción que te dé buen rollo y pónsela ahora, durante el embarazo, con unos auriculares, uno en la barriga y el otro en tu oreja, para que la escuche y le lleguen también tus buenas vibraciones. Y cuando nazca y tengas que enfrentarlo a situaciones nuevas (subirlo al coche, bañarlo…) le pones la canción, y como la recordará, se calmará.”
Le agradecí el consejo y se lo sigo agradeciendo, pero pensé: “¿Sólo una canción? ¿Y cuál elijo?”       No lo sabía… hay tantas posibilidades…  

Entonces empecé a revisar la selección que habíamos hecho Superpapi y yo para nuestra boda el año anterior (el duendecillo nació un año y tres meses después de casarnos). Elegí “La vida es bella” cantada por Noa. Por su parte, Superpapi lo tuvo muy claro desde el principio: le ponía a todas horas Nightwish, Hammerfall y Metallica.

El caso es que cuando nació el pequeñajo sí es cierto que las primeras veces fueron difíciles, tanto para él como para nosotros: el primer baño, el primer viaje en coche, la primera noche en casa… Le pusimos las canciones pero al principio él siguió llorando durante unos días, de manera que pensábamos que no estaba funcionando.

Sin embargo, eso fue al principio, porque poco a poco empezó a funcionar de verdad, sólo que no como nosotros nos habíamos imaginado. El duendecillo tenía sus propios gustos.
Durante el embarazo empezamos a escuchar canciones de Shakira (sobre todo “Mi verdad”, con Maná) y de Juanes, en concreto “Tu enemigo”, que canta junto a Pablo López. De esta manera, cuando estábamos ya en casa, mientras lo tenía en brazos para dormirlo le ponía la canción en Youtube. Lo que ocurría era que como no podía elegir otra canción por tener las manos ocupadas, el programa  realizaba la reproducción automática, con lo se iban reproduciendo una tras otra las canciones de este gran artista, Pablo López, del que me he vuelto una fan.
Como consecuencia, después de varios días escuchando las mismas canciones una y otra vez, al final parece que el truco de la canción sí que funciona, sólo que es el bebé quien elige lo que quiere escuchar. Ironías de la vida, jeje.
Pincha en el enlace para ver los vídeos de Pablo López. Pablo López "El Mundo"

Aún así, sí que se duerme con la música de Superpapi, principalmente con las baladas de Nightwish, lo que me lleva a dudar si de verdad es la música o los brazos de papá, que arropan como ninguno, y son el mejor lugar para echar una siestecita. Puedes escuchar una de sus canciones en directo en el enlace.

Por otra parte, últimamente hemos descubierto que las canciones de Supersimple songs, las cuales ya conocía a través de mi trabajo (maestra de educación infantil con la capacitación en inglés) son milagrosas para entretenerlo durante un ratito, en concreto el ratito que va en el coche, o cuando se pone muy nervioso. Aquí tenéis el enlace a una recopilación de canciones de unos 50 minutos.

Ésta es una de esas cosas que Superpapi y yo teníamos claro que no íbamos a hacer hasta que fuera más mayor: ponerle vídeos en la tablet o el móvil. ¡Y hemos picado por completo! Pero cuando el peque está llorando desorbitado y no puedes hacer otra cosa para calmarle porque vas en el coche, los vídeos con dibujos son una opción muy socorrida.

Sea como sea, sí es un hecho constatado que “la música amansa a las fieras”.